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Yo siempre he sido una artista. Me gusta recrear las cosas que veo. Principalmente cosas simples: un café con una gota que cae por el lado de la taza, un pequeño árbol creciendo en el asfalto, una sonrisa llena de dientes. Me gusta cuando puedo ver el mundo y pensar “Yo puedo crear eso. Yo puedo recrear esa imagen.” Siento que los dibujos cuentan historias que las palabras no logran comunicar. Hay ciertos sentimientos que simplemente no tienen una palabra. Todos sabemos cual es el sentimiento, pero nadie lo puede verbalizar.

 

Pero mi amor, me has quitado mi arte. Me quitaste la habilidad de capturar lo que veo y lo que siento. Creeme que he tratado. Tengo docenas de retratos de ti, pero ninguno que te captura entero. En algunos se ve tu pelo, canche como la luz del sol. En otros te veo los ojos, oscuros como el chocolate. De vez en cuando, siento que el calor de tu alma brilla en tus labios, pero casi nunca me quedan bien.

 

Por eso necesito pasar el resto de mi vida contigo. Para poderme dedicar a recrearte. Para pasarme la vida tratando sin fin de que me quede perfecta la curva de tu quijada. Para que cuando nuestros hijos nos pregunten quiénes fuimos antes de ser padres, yo tenga una imagen que les pueda enseñar que no tenga solo tu cara, sino tu luz.

 

No se si jamás te logre dibujar. Puede ser que me pase la vida entera observando tu cara, tu nariz, tus cejas, tu cuello, y que no me alcance la mano. Puede ser que nunca complete un retrato de ti y me quede con miles de miradas medio-hechas en mis cuadernos. 

 

Pero cielo, estoy dispuesta a intentarlo. Hoy y mañana, y cada vez que salga el sol, tendré un lápiz en mi mano y un cuaderno en mis piernas. Cuidaré a mis ojos para siempre poderte ver. Cuidaré a mi nariz para siempre sentir el olor de los panqueques que me haces. Cuidaré a mis labios para poderte siempre decir cuanto te amo.

 

Y ahí estaré, dibujando, borrando, mirando, amando. Se me arrugarán las manos, y la piel de mis párpados se aflojará y caerá. Algún día me temblaran demasiado las manos para poder seguir dibujando. Pero yo te prometo que llegará el día que mi cuerpo me falle antes del día donde yo quiera dejar de dibujarte.

 

Pero por hoy, mira hacía la luz, por favor. Quiero verte los ojos.

El Artista Que Falla

Anya Paiz © 2024

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